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Tu economía

Consejos para el uso de la tarjeta de crédito

Las tarjetas de crédito suelen ser un salvavidas. Pero si las estiramos como chicle, podemos terminan detonando el plástico. Decálogo del uso correcto.

Tentaciones, si las hay. La gran mayoría piensa que el uso de la tarjeta de crédito es extenderla con la mano, nada más. Que se estira tanto como nuestras necesidades. Sin embargo, si no llevamos un correcto control de su uso, podemos terminar endeudados.
Para que eso no pase y aprendas a usar el plástico (y no hacerlo de goma), Tu Día habló con Paula Martínez, economista y periodista de La Voz del Interior. Ella nos pasó en limpio el decálogo para un correcto uso de las tarjetas. ¡Pegalo en la heladera o guardalo en la billetera!

Averiguar costos. Las tarjetas de crédito tienen gastos administrativos mensuales (que se incluyen en el resumen y se pagan sólo si se hace una compra). También hay un costo de renovación anual. En ambos casos, hay que sumarles los impuestos (IVA). Antes de sacar la tarjeta, consultá cuánto se va a terminar pagando por todo.

Mejor pocos plásticos. Es muy probable que bancos, supermercados o cadenas te ofrezcan tarjetas. Si aceptas todas, tendrías una gran tentación con un alto costo. Más vale, quedate con una o dos. Para elegir, compará gastos y beneficios. Por ejemplo, si una tarjeta te da descuentos en un súper que te queda cerca y al cual vas siempre, te conviene más que otra que te ofrece más beneficios en un lugar al que no vas nunca.

Ojo con la tentación. Constantemente vivimos "bombardeados" con ofertas que nos instan a consumir. Muchas pueden ser muy tentadoras, por el descuento o porque las cuotas que quedan son muy bajas. Sin embargo, eso se puede transformar en pagos muy altos por mes. Antes de gastar, asegurate de que realmente necesites lo que vas a comprar. Y de que lo vas a poder pagar.

¿Para pagar, o para financiar? Aunque es el mismo plástico, la tarjeta se puede usar para pagar de una sola vez o para financiar la compra. En el primer caso, se cancela todo en el próximo resumen. En el segundo, se pueden hacer cuotas. Es importante diferenciar, porque los costos no son los mismos.

¿En cuántas cuotas? Si decidimos financiar un consumo, la cantidad de cuotas no tiene que superar el tiempo de uso de lo que compramos.

Cuotas sin interés vs. inflación. Cuando hay inflación, mientras más extendamos en el tiempo el pago, mejor. Pero ¡ojo!, si con esa tarjeta no teníamos ningún gasto y ahora compramos, tendremos que pagar los costos mensuales. Así, mientras más chico sea el monto de la compra, más alto será el costo administrativo. En estos casos, usá una tarjeta que ya estés pagando, o reducí la cantidad de cuotas para pagar menos meses los gastos mensuales.

No al pago mínimo. Las tarjetas publican un monto (inferior al total) de pago mínimo. Si optamos por abonar sólo esto, el resto se acumulará para los próximos meses. Pero, además, incluirá una tasa de interés. Si elegís esa alternativa todos los meses, en poco tiempo se te juntará una cantidad de deuda inmanejable.

Un financiamiento caro. Además del saldo no cubierto con el pago mínimo, algunas tarjetas también ofrecen financiar todo el monto en cuotas, pero con un interés. Usar esta forma de financiamiento también es perjudicial: no es barata y se puede transformar en una bola de nieve.

Débitos automáticos. Las tarjetas permiten adherir impuestos y servicios para que lo descuenten cada mes. Estos pagos no afectan el límite de compra. Pero todos los meses nos enviarán el resumen y cobrarán gastos, por más que no tengamos consumo.

Cuidado con los límites. Los niveles máximos para comprar en cuotas, de contado o para obtener adelantos, se otorga según la capacidad de pago de cada cliente. Lo ideal es no llegar al máximo permitido, sobre todo cuando se tiene más de un plástico, porque ese límite puede ser impagable.

Aprendé. En la página Mi presupuesto familiar, de Paula Martínez, podés encontrar un montón de ayuda para manejar tu economía familiar.

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