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María Elía: El tango sigue vivo

La cantante y pianista argentina se presentará este viernes su primer disco solista "Desde mi misma" en Cocina de Culturas. 

La música, el camino. Y, en ese recorrido, María Elía se cruzó, casi sin querer, con el tango. Y hay que creer en el destino cuando pasan estas cosas. La pianista y cantante llega a Córdoba para presentar Desde mí misma, su primer disco solista, en el que ese instrumento y su voz le dan vida a clásicos del género, con la impronta de la artista. La presentación será este viernes, desde las 22, en Cocina de Culturas.

María pasó por Día a Día y contó: “Es una propuesta que no es tradicional dentro del género. Los músicos de nuestra generación, los que andamos por los 40, tenemos mucho estilo dando vuelta que nos nutren musicalmente. Es un rescate de la canción dentro de los tangos. Lo otro que me interesaba era poder compartir con algún músico local, que no esté ligado totalmente con el género. Es una excusa para poder transitar otras músicas porque siento que todos esos lenguajes conviven en mí. Por eso voy a tocar con Lucas Heredia. Será un show de algún modo íntimo. La célula del dúo y el de la persona que se acompaña a sí misma es lo que más me gusta”. 

–¿La elección de los temas fue buscando una puerta de entrada?

–Jugando y probando, sobre todo lo que funcionaba en el diálogo piano-voz. Viví en la Patagonia durante un largo tiempo y trabajé bastante con el tango. Con tangos conocidos, emblemáticos y recontragrabados. Me quedé con un seleccionado de líricos. No hay arravaleros. Fui por lo más melódico, lo más gardeliano de una época y de esos tangos que desafían a los cantantes a mostrarse. Pero también el desafío era reflotar y revivir la obra en manos de alguien que pertenece a otra generación. Y esa es una manera de darle continuidad a un género que sigue absolutamente vivo. Además, la impronta de ser una mujer que toca y canta en un formato poco habitual. Ya son como demasiados elementos nuevos como para meterme con una obra nueva. Estaba bueno a esa obra bien tradicional ponerle una mirada propia. 

–¿Cómo ves al tango actual? ¿Le cuesta lograr trascendencia?

–Es un género que fue mutando y eso es lo que le permite estar absolutamente vivo hoy. No creo que tenga menos trascendencia, lo que pasa es que tenemos un contexto histórico totalmente distinto en el que se metieron un montón de industrias que antes no existían. Pero el tango tiene un furor muy importante. Si querés, a nivel popular masivo de venta, sí. Pero es una expresión que sigue siendo conocida en todo el mundo y sigue despertando algo muy fuerte. Es alucinante lo que pasó cuando lo empezaron a tomar otras generaciones. Hoy hay un crisol de opciones dentro del tango y está buenísimo porque hay para todos los gustos. El tango sigue vivo gracias a eso.

–Te gusta que la música tome colores de otros géneros.

–Me encanta. Pasa que no es que el músico dice voy a tomar esto y voy a hacer fusión. Es como le sale. Uno toma una canción y la va a hacer sonar con todo lo que uno tiene encima. Y más en una era en la que estamos absolutamente invadidos y, por otro lado, tenemos acceso a un montón de música de otros lados, como de la India. Antes no existía eso. Hay una interacción que es maravillosa, cuando es real. Es auténtico cuando algo está lleno de todo lo que tiene esa persona, de lo que vivió, de lo que escuchó.

–Resaltás esto de tocar con músicos de diversos lugares. ¿Notás una diferencia, de acuerdo al lugar de origen del músico?

–Es completamente distinto todo. No sé si es el clima o qué, pero en Córdoba tienen una forma de tomarse este trabajo y la música que es con una alegría súper linda, una alegría relajada. A mí me cuesta ser relajada con el tema de las exigencias y que todo salga perfecto. Entonces me ayuda eso de compartir con otro que te dice ‘está todo bien’. Y no es algo poco profesional, es algo amable. Creo mucho en el encuentro de las personas y que no es algo fortuito. Eso está siendo lo más enriquecedor. Trabajé muchos años sola, viviendo en el sur, con la nieve, y vivís una experiencia hacia adentro, que estuvo buenísima. Es una especie de invierno introspectivo que duró unos años y ahora estoy con ganas de compartir y escuchar a otros. Eso también tiene que ver con una seguridad de uno; cuando uno comparte, es una forma de afianzar lo que uno tiene para decir.

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