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Grupo "Pan Comido": poesía para resistir

El grupo "Pan Comido", que reúne a ocho poetas, hace 17 años viene desarrollando en Córdoba una sostenida actividad que incluye recitales, edición de plaquetas y revistas literarias.

El grupo "Pan Comido", que reúne a ocho poetas, hace 17 años viene desarrollando en Córdoba una sostenida actividad que incluye recitales, edición de plaquetas y revistas literarias, con una muestra de apertura al convocar autores del resto del país e irradiar sus actividades para afuera. Entre ellas, figura el sello editor "Música del lugar", que acaba de publicar los libros de poesí­a "El animal no domesticado" de Laura Garcí­a del Castaño, "La noticia es el diluvio" de Alexis Comala y "Siux" de Marcelo Dudhetti. Integrado por Juan Stahli, Fabricio Devalis, Ceferino Lisboa, Andrés Rubino, Fernando Bellino, Sebastian Cantoni, Alexis Comamala y Pablo Carrizo, este "colectivo" se diferencia del grupo-ghetto que busca consolidarse como un cí­rculo cerrado. Un poema breve de uno de sus impulsores, Sthali (1982) - "Un pedazo de pan/ vale más/ que mil palabras"- resume su idea de la poesí­a como respuesta a las necesidades del estómago, pero también del espí­ritu, como también la voluntad de conjuntar voluntades de este grupo que se inició en 2009 editando "plaquetas, libretitas, hojas de poesí­a y antologí­as, con formatos económicos y circulación callejera".

Sthali indica que este proyecto de convocatoria plural: "tiene su raí­z en que todos los integrantes del grupo hemos tenido o tenemos participación polí­tica. No es algo nuevo, porque arrancamos en la resistencia de los 90. Trabajamos siempre de modo colectivo y no sólo con poetas, también con músicos, pintores, dibujantes, fotógrafos, titiriteros".

Respecto a su visión del hombre sustentado en lazos de solidaridad y búsqueda creativa, invita en uno de sus poemas a: "ir por más/ soñarlo todo"; y dice descreer de "una poesí­a esterilizada" como del "mero panfleto"; mientras se pregunta: "¿Puede la poesí­a escapar a la realidad cada cinco dí­as, una familia se queda sin madre por la violencia de género? ¿O a que muchas familias pierdan su vida en la lucha por la tierra?".

Por su parte Alexis Comala (1979) hace referencia a una actividad que impulsó "Pan Comido" en 2012 en el "Espacio para la Memoria La Perla", Córdoba -donde funcionó el segundo campo de detenidos más grande del paí­s durante los años de la dictadura militar- que dio paso a la antologí­a poética "Habitar el grito".

"La poesí­a puede habitar todo lo circundante y lo interno, pero es el poeta, el hombre común (en cuanto comunidad) quien debe dar el salto y ocupar los espacios del horror, el asesinato. Si en La Perla hubo "violencia organizada", ¿por qué no darnos la posibilidad de una "violencia de lengua" que nos comunique con la creación?".

Comala admite que el tí­tulo de la compilación, "Habitar el grito", funciona como enunciado de una poética que dialoga con estos versos suyos: "lo que uno calla/ nos entierra": "El tí­tulo -dice- viene de la voz de la poeta Glauce Baldovin (1928-1995) y es una forma de sosiego para estrangular momentáneamente el dolor, el sufrimiento y convertir 'el grito' en palabras que nos cobijen de la intemperie del mundo".

Por su parte Laura Garcí­a del Castaño (1979), que combina en su poética una visión árida de la lo cotidiano con una gran fuerza expresiva, no oculta su alegrí­a por haber sido editada por el sello "Música del Lugar": "Trabajar un poema con los chicos de 'Pan Comido' incluso hasta las cinco de la mañana, es desarmar un motor, revisar cada pieza, cada verso a conciencia y en voz alta, sabiendo por qué está allí­, si trabaja en función del todo o está en corto".

Y agrega: "Nunca laburé tan a fondo y desde adentro; eso me permitió dentro de la volatilidad y la subjetividad de 'trabajar la poesí­a" haber adquirido confianza en el libro, y ese aprendizaje queda por siempre".

Teniendo en cuenta que la editora de "Pan Comido" ya publicó una docena de tí­tulos, entre ellos varias poetas mujeres como Carolina Bravo, Leticia Ressia y Liliana Lukin, analiza Del Castaño esa producción.

Y expresa: "En Córdoba vive y reina la poesí­a escrita por mujeres. Las mencionadas y otras tantas poseen voces propias, definidas o inquietas, pero potentes y disí­miles unas de otras en su existencialismo, en sus batallas emocionales, en la música afectiva, e incluso en el carácter 'salvaje" de su enfrentamiento con el público".

"No les noto las influencias ni las costuras; será porque el poeta hombre nombra más a sus maestros que nosotras; lo viven como una especie de deuda permanente. Las mujeres son más reticentes, más huérfanas -define-, y eso dota a su producción de tal misterio y misticismo que siempre genera inquietudes, en su procedencia y en su desarraigo. En una palabra, veo su producción más original".

Finalmente, la originalidad el libro de Marcelo Dughetti (1970), Sioux, radica en el hablante -un aborigen de los Estados Unidos- y en la orquestación de imágenes contundentes ("los ahorcados hablan de mil maneras con el viento"), junto a la creación de personajes que brindan un clima de historieta al modo del relato de aventuras.

Dice al respecto: "Me encantan los comics y de los comics el momento del soliloquio. Esa viñeta preciosa donde el personaje, a caballo o caminando por paisajes terribles o ciudades contaminadas hasta la desesperación, tienen su epifaní­a pensándose parte de todo eso pero a la vez sabiéndose parte de otra realidad, quizás anticipando su destino de personajes. Por eso amo los relatos".

"No obstante -concluye- querí­a hablar con mi querido Jack London y el modo de llegar a los territorios del Yucon sin llevarle whisky, morfina y rifle nuevo; cómo llegar con la máscara pusilánime de este que soy. Era mejor vestirse de sioux, que no es cualquier nación, son los dignos y terribles perdedores de las pelí­culas del viejo oeste y de las historietas. Además eran llaneros como yo: sabemos de la inmensidad y su ahogo y de lo intransferible de esa sensación".

Por último Dughetti califica al grupo "Pan Comido" como "un humilde faro de luchadores que abrió un surco".

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