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Mauricio Sequeira, desfigurado en un asalto, opina que todo se resuelve "con inclusión"

Mauricio Sequeira, el vecino desfigurado en un asalto en barrio San Martín, rechaza la venganza y sostiene que la inseguridad se soluciona "con inclusión y educación".

Esta es una historia de inseguridad en la ciudad de Córdoba, pero el asalto probablemente sea lo menos importante de la nota.

Mientras se toca la cara desfigurada, Mauricio Sequeira (39) dice que a las personas únicamente se las cambia con educación, con inclusión y con amor. "¿De qué sirve llenar la calle de policías? Eso no soluciona la inseguridad. No cambia nada", suelta.

Su mirada se ensombrece con la siguiente afirmación: "Mucha gente habla de venganza, pero eso es lo peor. Yo le digo a mi hijo que con matar a los que me hicieron esto no vamos a lograr nada; tendremos que vivir con una muerte en la espalda. Si voy a matar al ladrón, tendré que cavar dos tumbas: una para él y otra para mí".

El hombre lo sabe desde su humildad -creció y vive en barrio Marqués de Sobremonte, pasó parte de su vida vendiendo cartón y plomo para comer- y lo sabe desde la experiencia: la semana pasada su cara desfigurada fue compartida miles de veces en las redes sociales como testimonio de la inseguridad cotidiana: cuando se dirigía a las 5 de la madrugada a su trabajo en Volkswagen, en un cruce de barrio San Martín delincuentes lo derribaron de un golpe en la cabeza -presumiblemente con un palo- y le robaron la motocicleta.

"Le pegaron con un palo en la cabeza mientras él iba en la moto. Y como no les alcanzó, como plus lo patearon en el piso mientras a su compañero lo apuntaban con un arma. Mi viejo está en un estado muy delicado, con fractura en la frente, el tabique y el pómulo. Uno de sus ojos no sé en qué estado está, porque lo tiene en compota, y partes de su cuerpo lesionadas que van a pasar a un segundo plano", contó la semana pasada su hijo Mauricio (mismo nombre que el padre) en Facebook.

El posteo se viralizó y generó conmoción la foto del hombre con el rostro herido en la terapia del Sanatorio Allende.

"Empezamos a sentir golpes con un palo. Hicimos unos metros más y caímos de la moto. Yo me paré, Mauricio quedó desvanecido, y mientras uno de los ladrones me amenazaba a mí, otros dos se ensañaron con él, que estaba fuera de combate", narró Ariel, un compañero de trabajo que iba en la moto Yamaha YBR 125 que robaron los maleantes.

Mauricio pasó casi dos días en terapia, otros dos en sala común y luego volvió a su casa de Marqués, donde recibió a Día a Día y compartió sentidas reflexiones.

Valores. "Hago deportes de toda vida. Mi hijo, que ahora empezó la Facultad, jugó incluso un tiempo en Belgrano. Lo importante del deporte, en este caso el fútbol, es que forja la responsabilidad y el compromiso, dos valores que debemos transmitirles a nuestros hijos", cuenta Sequeira.

El hombre, casado con Leticia y padre de Mauricio (19) y Valentina (13), insiste en la necesidad de que los hijos estudien y se formen "para una realidad que está muy dura".

"Desde hace 14 años soy operario en Volkswagen. En mi tiempo libre hago de todo, instalo rejas, pinto, lo que sea para que mi familia esté bien. Hasta la casa que ves ahora la hice yo, con mucho esfuerzo. Trabajo desde chico y sé lo dura que está la calle. Hubo épocas en las que no tenía leche para mi hijo. ¿Qué más impotencia que eso?", se pregunta.

La mitad derecha de su cara está vendada, y lo que esa venda cubre le va a costar varias cirugías -el 10 de abril tiene la primera- y meses de turnos con cirujanos, oftalmólogos y neurólogos. También una prótesis en el pómulo, rehabilitación del ojo derecho (lo tiene imposibilitado de salir) y tal vez operaciones por las fracturas en la frente y el tabique.

Pero más que el cuerpo le duele no tener su vida: "Estoy todo el día ansioso dando vueltas en la casa. Duermo apenas tres horas. Quiero retomar mi vida, volver a trabajar, salir adelante. Todavía no puedo salir, me mareo fácil por el golpe".

Al hablar del asalto, cuenta una anécdota con su esposa Leticia: "La otra noche a ella le costaba dormir. Estaba mal por todo esto, lógico. Yo le dije que no se preocupara, que nos tenemos y que lo más importante es ser feliz con la familia. No saben la felicidad que me dio volver a mi casa después del hospital".

"Mi prioridad es mi familia. Hice todo por ellos, con errores y aciertos. A mis hijos les explico que los padres nos podemos ir en cualquier momento, y por eso es importante disfrutar los momentos", sostiene el hombre, que tiene la mitad de la cara anestesiada y no le siente gusto a la comida.

Códigos. Mauricio no tiene dudas de que gran parte de la inseguridad "se debe a las drogas". "Los pibes están abandonados en los barrios. Hay mucha droga, se pierden los códigos. Por eso no hay que transmitir odio ni rencor, porque a este problema se lo soluciona únicamente con educación y con inclusión", opina.

Nadie puede acusar a Mauricio de estar "desconectado" de la realidad: ya sufrió la inseguridad varias veces, como aquella ocasión en la que salió a las 4 de la madrugada a tomar el colectivo y tres adolescentes armados lo dejaron en calzoncillos. "Después empecé a ir en bici, pero también me la trataron de robar. Es un trayecto largo hasta mi trabajo y busco cómo economizar".

Al tiempo compró la moto Yamaha, que no duró mucho porque en la madrugada del lunes pasado fue emboscado en Colombres y Paso de los Andes. "No pude ver nada. Sentí un golpe en la visera del casco y se me nubló la vista por la sangre. Empecé a ahogarme con mi propia sangre, fue toda desesperación, solté el volante y nos caímos".

"Mi compañero me dijo después que me siguieron pegando en el piso, pero en el momento no me di cuenta. Lo único que quería era sacarme el casco para respirar", cuenta.

"De haber ido fuerte, el golpe me hubiera matado", agrega. La Policía no encontró elementos en el lugar, por lo que no está claro si lo derribaron con un palo.

Lo que queda de esa noche son las suturas en el Hospital de Urgencias y la internación en el Allende. "Ojalá que atrapen a los que hicieron esto", pide Mauricio, quien todavía no pudo hacer la denuncia por las condiciones en las que se encuentra.

Antes de terminar, pide resaltar "palabras de agradecimiento a la gente por su apoyo y su buena energía, y por ayudar a que uno no se sienta solo".

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