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Femicidio de Rocío Rodríguez: "El dolor es cada vez peor"

La sentida reflexión es de Mónica Palavecino, la mamá de la joven asesinada hace dos años en barrio Alto Verde. El crimen quedó “tapado” a raíz de los saqueos que sacudieron a la ciudad. 

Hace dos años, Córdoba vivió uno de los momentos más violentos de su historia con los acuartelamientos policiales que abandonaron la Capital a noches de furia, saqueos y destrozos. 

Mientras ese descontrol devoraba la provincia, una chica de 23 años oriunda de Las Varillas, llamada Florencia Rocío Rodríguez, fue asesinada de un escopetazo en el pecho en la casa de su pareja, en barrio Alto Verde, en el noroeste de la ciudad de Córdoba.

Las sospechas se concentran justamente en el novio de Rocío, el armero Santiago Bonelli (40), quien está preso desde entonces bajo la imputación del presunto “homicidio calificado por el vínculo y agravado por el uso de arma de fuego”. 

A comienzos de octubre de este año, la Cámara de Acusación confirmó la elevación a juicio contra el único acusado, por lo que sólo resta que se disponga fecha de inicio del proceso (sería en el primer semestre del año próximo).

“El dolor se hace cada vez peor. Nosotros seguimos luchando, somos una familia todavía, pero no estamos bien. Siento que hace siglos que no veo a mi hija”. La sentida reflexión es de Mónica Palavecino, la mamá de Rocío, quien lleva una encarnizada lucha por justicia junto con su marido Carlos y sus hijos Carlos Manuel y Carlos Augusto. “Trabajamos todo el día para no pensar en este dolor y para seguir adelante. Esperamos que el juicio sea pronto y se haga justicia”, agrega Mónica.

Las pruebas. La defensa de Bonelli insiste en que Rocío se suicidó, y que su novio encontró el cuerpo cuando llegó a la casa. 

Pero la fiscal Mercedes Balestrini ordenó pruebas testimoniales, periciales, documentales, informativas y oculares que la llevaron a concluir que se trató de un femicidio, y cuyo sustento fue respaldado luego por el juez de Control Agustín Spina Gómez y por la Cámara de Acusación.

Entre las pruebas más contundentes obtenidas por la fiscal es que el cadáver estaba limpio, tenía lavada la herida, mojado el pelo y estaba envuelto en una bata y sábanas impecables, sin manchas. 

Pero la prueba del luminol halló restos de sangre “en el baño y signos de arrastre en el pasillo”, evidencia de que alguien limpió la sangre. Sostuvo la fiscal: “Considero que esta manipulación del cuerpo fue realizada por el imputado para eliminar los rastros del delito, ya que es carente de sentido común pensar que Rocío Rodríguez, luego de haber recibido el impacto del proyectil que ocasionó su muerte, haya podido movilizarse, trasladarse, bañarse”.