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Policiales

Descartan que Rocío Rodríguez se haya suicidado

Lo aseveraron peritos oficiales en base a pruebas interdisciplinarias. Se complica la situación del único acusado, Santiago Bonelli. Este martes habrá discusión con los peritos de la defensa. 

Santiago Bonelli (41), el único imputado por la muerte de Rocío Rodríguez (23), en diciembre de 2013 en barrio Alto Verde, quedó este lunes "contra las cuerdas" luego de que los peritos oficiales descartaron que la chica se haya suicidado.

A esa conclusión llegaron en la Cámara Quinta del Crimen luego de dos horas de exposición de pericias interdisciplinarias (planimétricas, químicas, forenses, balísticas) que rechazaron una por una las hipótesis planteadas por la defensa sobre un posible suicidio. 

Rocío, una muchacha oriunda de Las Varillas, murió de un disparo con una escopeta Beretta el 2 de diciembre, horas antes del acuartelamiento policial y los saqueos masivos en la ciudad. Desde entonces está con prisión preventiva su novio, Santiago Bonelli, quien aduce que llegó a su casa y se encontró con que la chica se había disparado, producto de una discusión entre ambos.

Su versión no encontró respaldo en la Instrucción, y desde hace dos semanas lo juzgan por el presunto "homicidio doblemente calificado por el vínculo y por el uso de arma de fuego" de su novia, una pena que contempla la prisión perpetua. 

Rocío Rodríguez no pudo dispararse sola, declararon los peritos oficiales.

Lo particular de esta historia es que no hay testigos presenciales del hecho, y por eso la reconstrucción virtual de los peritos es probablemente "la" prueba que puede definir un proceso judicial que se sustenta en dos extremos, el suicidio y el homicidio.

En ese marco, los peritos oficiales descartaron este lunes que la víctima se haya disparado, y sostuvieron, en base la mecánica del hecho que se describirá a continuación, que fue baleada "por un tercero", en referencia al imputado. 

Ya por la tarde, los peritos de la defensa hicieron pasar a una mujer con características físicas similares a Rocío para demostrar que sí se pudo disparar sola. Para este martes está previsto el testimonio del perito de la querella y, luego, una discusión intensa entre los peritos de las distintas partes, que lógicamente no concuerdan con sus conclusiones.

Las pruebas oficiales. La pericia oficial fue presentada ante el Tribunal y los jurados populares con un formato tridimensional que reconstruyó "a escala y semejanza" lo que pasó en la casa de Bonelli. 

Santiago Bonelli y Rocío Rodríguez, en una de las pocas imágenes juntos.

Se trató de "analizar todos los indicios por separado y luego armonizarlos, con el fin de ir descartando posibilidades", relató uno de los miembros. 

Para ello una cámara virtual recorrió el lugar del hecho (con fotos y planos edilicios del inmueble), ubicó los elementos claves (las manchas de sangre, las gotas desparramadas, la sangre limpiada detectada por el Luminol, el lugar de la escopeta, la ubicación del cuerpo), recreó los personajes, detalló características antropométricas de la víctima y remarcó que el brazo de Rocío, de 71 centímetros, jamás pudo cubrir los 84 centímetros desde la punta del caño hasta el gatillo.

Luego descartó cada una de las hipótesis de la defensa, a saber:

* Rocío no pudo sentarse y alcanzar el gatillo con las manos, por una cuestión física y sobre todo porque la trayectoria del disparo hubiera sido distinta a la que presentaba el cuerpo.

* Tampoco pudo sentarse y llegar con el pie, dado que los sangrados en el cuerpo, en la toalla que lo cubría y en la habitación indican otro escenario de situación.

* Es improbable que, parada, haya accionado el gatillo con el pie: no coincide con el sangrado en goteo ni con el desplome del cuerpo.

La sujetaron. Sobre este último punto, el desplome, los peritos remarcaron un detalle importante: Rocío no presentaba lesiones en espalda ni cabeza que hubieran supuesto que cayó bruscamente luego de recibir el disparo.

Esto no es menor, si se considera que en caso de haberse suicidado tendría las marcas de la caída. Pero ella no las tenía, y por eso la "interpretación armónica" del cuadro de los peritos fue que "un tercero" (en referencia a Bonelli) le disparó a la víctima (que tambaleó) y de inmediato la sujetó y arrastró por la habitación, lo que explica el goteo de sangre en distintos sectores.

"No hay compatibilidad con el suicidio", concluyó el equipo que dirige un perito que lleva 20 años en la Policía Judicial. Según ellos, el imputado "estaba de frente a la víctima, de pie o sentado", y le disparó. 

La defensa de Bonelli insiste en que la chica se suicidó. Hasta ahora la tiene difícil.

La defensa objetó entre otras cosas que es imposible que una persona reciba un escopetazo y tambalee, cuando lo lógico es que el cuerpo salga "volando". 

"Eso es algo que pasa en las películas. A los actores les enganchan una soga en la espalda y los arrastran. En la vida real no es así", rebatieron los peritos.

La audiencia finalizó con imágenes estremecedoras de la autopsia (la mamá de Rocío, Mónica Palavecino, se tapaba la cara) y con la reconstrucción "en vivo" con una modelo que propuso la defensa para intentar demostrar que Rocío sí alcanzaba el gatillo.

Para este martes se prevé otra audiencia cargada. La semana próxima serían los alegatos y la sentencia.