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Una vidente para detectar los cuerpos

Chile. Las autoridades recurren a capacidades humanas y sobrehumanas para hallar las víctimas del accidente aéreo. También a un robot.

En la búsqueda de las víctimas del avión militar que se precipitó el pasado viernes al Océano Pacífico, se utilizan capacidades “humanas y sobrehumanas”, según las autoridades. Es que Andrés Allamand, ministro de Defensa y a cargo del operativo, confirmó que una vidente participa de las tareas de rastreo y también se sumó un robot de última generación, el “Proteus 1000”, para rastrillar el fondo marino.

La vidente está a bordo de uno de los buques de la Armada afectados al operativo y sostiene que hay sobrevivientes entre las 17 víctimas, entre ellas el animador Felipe Camiroaga, que aún no aparecieron tras el accidente aéreo en el archipiélago Juan Fernández.

“No solamente estamos utilizando todas nuestras capacidades tecnológicas, sino que todas las capacidades humanas y sobrehumanas que puedan existir, sin dejar absolutamente ninguna pista, ningún indicio, ninguna señal al aire”, explicó Allamand.

Sobre la versión lanzada por la mentalista, de que puede haber sobrevivientes, el ministro declaró: “Ojalá que alguna de sus predicciones se pueda materializar. Es coherente con la información que nosotros hemos recogido y que sintoniza con la información técnica que disponemos”. También aclaró que no encontraron restos mortales de las víctimas, sino material fragmentado del avión, lo que refuerza la hipótesis de que el aparato se desintegró.

En cuanto al robot, fue facilitado por un empresario y posee cinco cámaras de gran definición, con giro en 360 grados y un sonar de alta resolución. El general Maximiliano Larraechea, responsable de la Fuerza Aérea, precisó que el robot explorará en partes que para los buzos es muy complejo llegar.

Sin sobrecarga. El Gobierno chileno desmintió la versión de medios españoles que afirmaban que el avión siniestrado, construido en España, estaba diseñado para transportar sólo 14 personas y no las 21 que llevaba.

“Lo que decían en la Fuerza Aérea era que la carga y el peso estaban absolutamente dentro de lo normal e incluso algo menor. Hay unas tablas de peso y protocolos que impiden que si existe un sobrepeso, un avión pueda despegar”, explicó Andrés Chadwick, vocero del Gobierno.

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