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Meolans: Siempre me gustó el fútbol, pero era patadura

Entrevista a José "Pepe" Meolans. El ex nadador y su presente: el vínculo con el deporte y con Belgrano, su pasión futbolera.

Una voz de nena asoma en el teléfono. “Holaaaaa”. Se trata de la pequeña Martina. “Papá, atendé”. Y atiende nomás José Martín Meolans, que está en casa, con tiempo para Martina y para su mujer, Valeria Lebeaul, y también con tiempo para hablar sobre su vida después de la alta competencia en la natación..

–¿Qué es de tu vida?

–Desde que me retiré (ver aparte) he estado activo. Haciendo mucho. La natación no me salvó económicamente. Entonces yo tenía que salir a generar trabajo. Y surgió lo dar clínicas de natación y de seguir vinculado al deporte, que era algo que yo quería. Y es algo que disfruto. Por otro lado, tengo tiempo para recuperar con mi familia. Había perdido mucho al estar en competencia. Paso horas con ellos. También estoy en un emprendimiento de mallas con el impulso de Vale. Y también me prendí con el Mountain Bike. Por algunas lesiones que había tenido como nadador, descubrí que la bicicleta se puede utilizar y no me complica para nada. Es un deporte que es saludable. Me copé. Hoy hasta hago competencias.

–Nadie se hace millonario con la natación en este país.

–No, o sea, tenés que ser Michael Phelps o Ian Thorpe (dos de los más grandes nadadores de todos los tiempos), que recibieron apoyo desde siempre. Consiguieron logros muy importantes y así les llegó el apoyo de empresas privadas. Están en países (Estados Unidos y Australia) donde se le da mucha importancia a esta disciplina. Ellos y algunos otros pocos pueden decir que están salvados económicamente. En mi caso, yo no puedo decir eso. No estoy salvado.

–Dicho de otro modo, un deportista amateur “no se salva”.

–No, el deporte profesional te da otra chance por los montos que se manejan. Es así. 

–Cuándo mirás para atrás, sentís que acertaste con la natación.

–Caí a la natación por casualidad. No lo elegí. Mis viejos me llevaron a aprender a nadar y después me fue gustando. Los resultados que iba teniendo cuando empecé a nadar me fueron llevando por ese lado. A mí siempre me gustó mucho el fútbol. A mi viejo le encanta. Él fue jugador en un club de Morteros. También hice básquet en la Asociación Española. Pero vi la puerta abierta en la natación.

–¿Eras bueno en fútbol?

–No, era bastante pata dura, ja.    Si hubiera sido bueno, algo hubiera hecho. Me hubiera probado en algún club o me viejo me hubiera acercado a algún equipo, ja. El sueño de mi viejo era que yo hubiese nacido jugador de fútbol, más que nadador, ja, ja. Como muchos padres, creo. Pero yo no tenía nada que hacer en el fútbol.

–¿Cuándo te iba bien en la natación, cuando estaba Georgina Bardach, en ese momento, ¿hubo furor por la natación?

–No sé, me parece que se hizo con esa generación que surgió a finales de los 90 fue como un suceso para el deporte. Tuvimos logros trascendentes para la natación. El deporte tuvo más lugar en los medios. Hoy hay mucha gente que hace natación y quizá no vaya por Meolans o Bardach. Pero aprender a nadar es algo que quiere hacer mucha gente. 

–¿Cómo motivás a esos que empiezan a nadar para que empiecen a competir?

–Hay mucho para hacer para compararnos con otros países. Aunque estamos mejor en materia de recursos. Pero hay chicos que empiezan a competir se topan con decepciones por no tener estímulos. Y entonces llegan al punto en que tienen que decidir entre competir o ponerse a estudiar o trabajar para seguir viviendo. En los torneos hay 500 chicos compitiendo, pero llegan muy pocos. 16, 17 o 18 años es la edad en la que tienen que dar el salto. Esto le pasa a todos en el deporte amateur. Competís o trabajás y estudiás.

–¿Los chicos quieren meterse en el deporte, natación o el que sea, para salvarse económicamente?

–El punto de partida es que la natación no te va a dar eso. El deporte amateur debe ser una elección porque te da placer. Tenés que tener una familia que te banque. La familia es determinante. Son los que te educan, los que te dan los valores y los principios. Si los padres quieren tener a un hijo en un deporte para salvarse, están muy equivocados. A mi hija, si quiere hacer natación, yo la bancaría. Que haga lo que le guste. 

–¿Sentís que están dentro de los mejores deportistas cordobeses de todos los tiempos?

–Ja, no sé. Por ahí el periodismo dice eso. Si tengo que hacer un balance de mi carrera, digo que fue regular por la regularidad que tuve en 15 años de competencias. Tuve todos los momentos. Hice todo lo mejor que pude. Córdoba es una Cuna de Campeones y si me consideran que soy uno de ellos, estoy agradecido. 

–¿Te sentiste cerca de ganar una medalla en los Juegos Olímpicos?

–No de una medalla, sí de una final. Cuando me creí con chances fue cuando peor me fue. En Atenas 2004 me fue mal. Me comí todo lo que se decía. No di lo que yo podía. 

–Muchos dijeron que fue un fracaso ese Juego para vos.

–Y realmente mi aspiración era llegar a una final. Me adelanté a lo que podía hacer y eso me jugó en contra. No controlé la ansiedad ni el fervor que tenía por competir. Eso me sacó mucha energía y no rendí. A mí se me cuestionó que gané competencias en Mundiales y nunca me subí a un podio en un Juego Olímpico. Bueno, son torneos. El deportista vive del momento. Capaz que si estaba en un equipo, me cubría alguien. Estaba solo y no estaba bien y me pasó eso. Me hice cargo de eso. 

–¿Qué deporte ves hoy?

–Fútbol. Veo a Belgrano. Cuando juega en Córdoba, voy a la cancha. De visitante lo sigo por televisión. A veces veo básquet y no mucho más. Ah, me gusta el Dakar y el Turismo Carretera. 

–¿Sos de los que le pide a Belgrano más de 25 puntos?

–Ja, ja. Pasa que cuando hizo más de 30 puntos, fue algo que ilusionó a todos. Todos los hinchas soñamos con algo más y con estar peleando un campeonato. No sé, eso de los 25 puntos es algo que tenés que hacer cuando estás haciendo pie en Primera. Y Belgrano ya hizo pie en Primera. Ojalá lo supere. Siga creciendo. Belgrano tiene jugadores para que le vaya mejor. La dirigencia trabaja bien.

–Dijiste dirigencia... ¿alguna vez te meterías en la conducción de Belgrano?

–No me lo he puesto a pensar. Belgrano es el club de mis amores. Si algún día sale alguna propuesta, lo pensaría. Querría ver qué condiciones hay para desarrollar ese trabajo. Y sí, me gustaría estar ligado al club.

–¿Te siguen llamando Tiburón?

–Ja, a ese apodo me lo pusieron los medios de Buenos Aires. Pero, no, yo soy Pepe. Pepe Meolans.   

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