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Lucía Luque: No basta con tocar bien

Lo dice la violinista cordobesa que perfecciona su técnica en Italia. Este viernes actuará en el Teatro del Libertador.

La joven Lucía Luque es una violinista cordobesa que crece en Italia, uno de los países más importantes para estudiar y actuar en el circuito de la música clásica. Días atrás, obtuvo una importante beca para trabajar a las órdenes de un reconocido maestro del violín, el instrumento que Lucía ama y que ejecuta con una expresión casi rockera en sus movimientos (“es más fuerte que yo”, dice).

En un alto en sus tareas “italianas”, Lucía vino a Córdoba y hoy tendrá una actuación como solista, dentro de un concierto de la Orquesta Sinfónica que dará comienzo a las 21.30, en el Teatro del Libertador de avenida Vélez Sársfield 365. La entrada es un alimento no perecedero. Conversamos con Lucía, que no se separa de su violín.

–¿Es tuyo?
–Me lo han prestado, para tocar. Yo tengo un par, son violines de estudio y no los saco a la calle. Estoy viendo de comprarme uno.

–¿Cuánto cuesta un violín de los que te querrías comprar?
–Unos 60.000 euros, para arriba. Hay fundaciones que me han prestado violines por un par de meses, pero yo se los devolví porque prefería tocar con este que me gusta más y que me lo prestó un luthier. Para el año que viene me han dicho que me van a prestar un Gagliano. Ya hice contacto con una fundación a la que le gusta mucho cómo toco, es la fundación que tiene los Stradivarius más grandes del mundo. Lo que pasa es que hay tanta gente, en la lista... me tendré que conformar con un Gagliano ¡que cuesta 300.000 euros!

–¿Qué darías por tocar un Stradivarius?
–He tocado con Stradivarius y otros... hay tantos lindos. Me enamoré de uno hace poco, era un Pollastri de 1923, de Bologna, una cosa de locos. Hay una diferencia, los Stradivarius son mejores, seguramente, pero son todos buenos, hay un cierto nivel. El Stradivarius es también un tipo de sonido particular, muy fino.

–Además de la interpretación, llama la atención la cuestión física que ponés cuando tocás.
–Siempre toco así, tenía el pelo suelto, pero en general me lo ato. Te digo que un concierto, el pelo me quedó arriba de las cuerdas... y se apaga el sonido, no suena nada. Me pasó un par de veces en un concierto, que incluso era importante... así que ahora me ato siempre el pelo. El movimiento es más fuerte que yo.

–¿Siempre fuiste así? Imagino que algún profesor te lo debe haber marcado.
–Sí, sí, siempre fue así. Cada uno tiene su estilo. Pienso que no es cuestión de que si uno es mejor y el otro peor... somos distintos. Si uno está libre con su cuerpo, puede expresarse. Y a lo mejor, hay otra gente que no lo necesita y ni siquiera le viene de forma natural. Lo bueno es que sea una cosa natural y no un movimiento forzado, un movimiento duro, rígido... porque si es una cosa natural, ninguno te dice nada.

–Ganaste una beca muy importante.
–Sí. Hace 20 días. Estudio con (el violinista, Salvatore) Accardo. Hice una audición para estudiar con él, que es una beca que da la fundación Stauffer de Cremona. La verdad es que estoy muy contenta. Había gente de todo el mundo. Él me escuchó en Cremona, es un maestro súper importante.

–¿Qué esperás aprender?
–Lo importante es tocar. Cuando uno ya ha alcanzado un nivel alto, tiene que relacionarse con maestros de muy alto nivel, porque si no es como volver atrás. Lo que te dan estos grandes maestros es la experiencia musical y de vida, te pueden llegar a ayudar en circunstancias, darte consejos.

–¿Es más conceptual que técnico?
–Es más conceptual que técnico... podés trabajar ciertas cosas técnicas, pero no porque no te salgan bien sino para tocarlas más relajado. Hay secretos para tener más resistencia, ese tipo de cosas. Te pueden dar consejos sobre cómo llevar tu carrera solista, cómo relacionarte. No basta con tocar bien, necesitás la opinión del otro. La opinión del otro te orienta. Hay que estar abierta a las opiniones y al cambio y no quedarte sólo con tu versión. Esas son las cosas que te enseña un maestro. Uno dice ‘sí, está bien’ y lo tocás siempre como querés, y por ahí hay otras versiones que te pueden gustar más.

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