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Ocio

Un abrazo de versos como subversión

Hernán Morero, joven poeta cordobés, presenta Julio y Abril, una novela sobre un amor genuino.

El disparador es el amor. Acaso no sólo el amor de piel desnuda, de cuerpo hundido en sábanas. Es el amor a la liberación de libros; al beso genuino que subvierte; a la rebeldía contra el imperativo de las relaciones cosificadas. Es la búsqueda del chasquido de piel sin perder la sonoridad. De la resistencia a la lógica del mercado que se mete en la cama.

Se trata de Julio y Abril, la primera novela de Hernán Morero (28), poeta, licenciado en Economía y becario del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Se presentará mañana, a las 20, en el Espacio Cultural La Fábrica, sobre calle Caseros 988.

La novela propone un espacio de intimidad, una trinchera libertaria en esa batalla que se libra habitación adentro, con caricias para tenerse. Para resistir. Porque Julio y Abril, los personajes, resisten a este aparato tecnológico que llamamos “rutina cotidiana” y que nos obliga a correr y dejar de mirarnos los unos a los otros.

“Porque cuando damos caricias a cambio de caricias, porque cuando cambiamos milímetros de piel por estatus de pareja, estamos mercantilizados. Cuando eso sucede, hemos perdido: estamos un poquito más muertos”, reflexiona Morero. “Y es que liberar el amor es el punto de partida para subvertir este orden de cosas”, agrega.

Entre tanta paranoia por la gripe A, por no sucumbir al atropello diario y llegar puntual al trabajo –o quizá el “empleo”, como dirían los personajes–, Julio y Abril se detienen a liberar un libro; a encontrar, en las páginas del otro, “su” disparador de deseo atrofiado. Julio y Abril son inconformistas. Sufren, no soportan lo que viven y se desquitan amándose con fervor. Es una novela que invita a sentirnos un poquito más locos dándonos un abrazo, o quizá pintando una mujer desnuda en la vereda.

“Cuando me preguntan de qué se trata la novela, digo que, si bien es una historia de amor, es acerca de los diálogos que Julio y Abril tienen sobre toda una serie de cuestiones”.

–¿Qué tipo de cuestiones?
–Por ejemplo, el rol del arte en la sociedad. ¿Por qué el arte mendiga en las calles?, se preguntan Julio y Abril. Malabaristas en las esquinas, saxofonistas en la peatonal, actores que pasan la gorra, cine independiente que ruega por público, poetas que no pueden vivir de su poesía. En fin, artistas que están inmersos en un medio donde su trabajo no es considerado como tal.

–¿Qué hacen “Julio y Abril” al respecto?
–Ellos comienzan su rebelión amándose libremente; ése es su punto de partida. A partir de allí, liberarán libros, homenajeándolos, y homenajeando al transeúnte que el azar eligió para que se encuentre con ese libro. Esa persona está metida en su rutina y se le interpone un abrazo de versos en papel. Ahí está la revolución.

–¿Cuánto hay de biográfico en la novela?
–En su mayoría es ficción. Lo que no quiere decir que no simpatice enormemente con Julio y Abril o sus causas. Yo he liberado libros, por ejemplo, pero también he pintado graffitis poéticos y ellos no. Ellos simpatizarían conmigo. Digamos que, lógicamente, hay una buena relación, una mutua simpatía entre ellos y yo. Pero somos personas o personajes distintos. Por momentos, yo les serví de voz; pero ahora espero que hagan su propio camino.

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