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Policiales

Se recupera la docente baleada

Debieron operarla por el balazo en la espalda que sufrió al ser asaltada a metros del Cristo Rey, en General Bustos. Los delincuentes huyeron.

“Sentí un ¡aaaaaaahhhh! y luego ¡pum! Un balazo. Pensé que un auto se había llevado por delante a alguien, así que me asomé por la ventana y vi a un hombre y una mujer acelerando como locos en una motocicleta. Más allá, tirada sobre la calle, estaba la docente. Fue una mañana espantosa”.

Silvia es uno de las tantos vecinos de General Bustos que recordarán por mucho tiempo el amanecer lluvioso de ayer. Lamentablemente, ese recuerdo estará ligado a la imagen de una mujer de 40 años en el suelo, temblando por el frío y por un balazo en la espalda. También, a patrulleros y ambulancias acelerando a más no poder hacia el Hospital de Urgencias.

La víctima de esta historia se llama Liliana Matheu, tiene 40 años y es la vicedirectora del primario del Centro Educativo Cristo Rey de barrio General Bustos. El proyectil ingresó a la altura del riñón y le comprometió el intestino, aunque no la vida. En este momento se recupera del post operatorio en el Hospital de Urgencias.

Asalto en la oscuridad. Ya se lo habían advertido a Alejo Paredes. Hace exactamente dos años, el jefe de Policía recibió una carta de padres de alumnos del Cristo Rey en la que le manifestaban su preocupación “por la constante falta de seguridad” a la que se exponían los chicos a la entrada y salida del establecimiento (ver: “La carta que jamás...”). La Policía asegura que “desde que se recibió un petitorio presentado por la directora de la escuela se dispuso la presencia policial durante la entrada y la salida de los chicos de ese colegio, con apoyo de móviles”.

Sin embargo, esto no satisfizo a los vecinos. En mayo de 2010, al cumplirse un año de la solicitada, un padre escribió en el foro digital del colegio: “Se acerca el cumpleaños. Dentro de unos días se cumplirá un año de la nota presentada al comisario Alejo Paredes. Nada de nada. Como siempre, hay que esperar a que algo malo pase. Al parecer, es la única forma”.

Finalmente, lo malo pasó. Fue a las 7.05 de ayer, cuando aún no amanecía en la ciudad. Al igual que cada mañana, Liliana Matheu estacionó su Renault Clio blanco sobre la calle Cura Brochero, casi esquina Galeotti. Es decir, a metros del Centro Educativo Cristo Rey, cuyas puertas acababan de abrirse.

La mujer tomó su portafolios con la mano derecha y abrió la puerta del auto con la izquierda. Apenas bajó, quedó frente a una mujer y un hombre con una pistola calibre 9 milímetros. Acá es donde entra nuevamente el testimonio de la vecina Silvia: “Le quisieron arrebatar el maletín y ella gritó. ¿Qué le iban a sacar? Si lo único que tenía eran sus materiales para la escuela. Le pegaron el balazo y corrieron hacia una moto azul que estaba estacionada al frente. El tipo se sentó al volante y aceleró como loco, se mandó por contramano”.

La vicedirectora quedó tirada sobre la calle, al lado de su vehículo. Rápidamente se le acercaron alumnos, padres, vecinos y el encargado del colegio. Una de las chicas le puso una campera y un hombre le apretó la herida con un trapo para que no sangrara. “No perdió la lucidez ni un segundo. Susurraba cosas, decía que tenía frío pero que podía mover sus piernas. La tranquilizaron entre varios hasta que llegó la ambulancia”, relató Omar, un comerciante que abría su negocio cuando ocurrió el asalto. A las 8, mientras Matheu era ingresada en el quirófano del Hospital de Urgencias, la Policía invadía algunos barrios del sector norte y noreste de la ciudad, aunque hasta ahora sin éxito.La víctima es madre de tres hijos y desde hace varios años está ligada a la institución Cristo Rey.

Grahovac. “Es una barbaridad lo que ha sucedido. Nos vamos a reunir con el jefe de Policía la semana que viene para armar un protocolo de seguridad para las escuelas”, dijo el ministro de Educación.
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La carta que jamás obtuvo respuesta
La nota fue presentada por un grupo de padres del colegio Cristo Rey el 22 de mayo de 2009 en la Jefatura de Policía. El asunto dice “coordinar la solución inmediata de seguridad a la que se ven expuestos los niños en los distintos horarios de entrada y salida del establecimiento” (ver Datos del trámite). La carta, que jamás obtuvo respuesta alguna, se puede leer completa en un foro del Centro Educativo Cristo Rey.

Aquí, algunos fragmentos: “Hechos de vandalismo graves como robos de mochilas, celulares, bicicletas, cospeles, dinero y otros elementos de valor, suelen ir acompañados por agresiones físicas, vejámenes y amenazas verbales. De esta situación no están exentos los adultos que concurren a la institución, ya sean padres o docentes, como así tampoco los vehículos en los que se trasladan, los cuales suelen sufrir daños, robo de las pertenencias o, incluso, el robo del vehículo mismo, al abandonarlo temporalmente para dirigirse al interior del colegio a llevar o retirar a los niños, algunos de muy corta edad.

“Pero también nos preocupa saber que, en otros establecimientos, se han denunciado supuestos intentos de secuestros que señalan el tironeo desde alguna camioneta a chicos que esperaban solitariamente el colectivo, o que les han tomado fotografías desde algún vehículo que merodeaba las inmediaciones, o que les roban el calzado o la indumentaria. Y no dejan de ser graves los informes sobre el rapto de adolescentes con la finalidad de prostituirlas, trasladándolas fuera de nuestra ciudad, constituyendo esto último verdaderos casos de trata de personas, situación de público conocimiento por las denuncias realizadas en los distintos medios de prensa.

“Al margen de ser catalogados como casos aislados, el sólo hecho de pensar en ellos y atendiendo a la premisa ‘prevenir antes que lamentar’, todo esto nos lleva a una sola reflexión: la necesidad urgente de coordinar con usted alguna solución inmediata relacionada con la seguridad de nuestros hijos y demás componentes de nuestra comunidad educativa, fuera del establecimiento al que concurren diariamente en una amplia gama de horarios de ingreso y de egreso.
“A la espera de una pronta y favorable respuesta a nuestra inquietud, saludamos a usted muy atentamente”.

La respuesta no llegó. La Policía dice que reforzó la vigilancia.

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