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Argentina

Las mujeres le ponen freno a la fertilidad

El desarrollo profesional y laboral postergan la búsqueda de un hijo. La media se realiza el tratamiento muy cerca de los 37 años.

La edad promedio de las mujeres que se someten en Argentina a un tratamiento de fertilidad para quedar embarazadas subió de 34,2 a 36,6 años en los últimos cinco años, reveló un informe médico.

El estudio del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) informó que la mujer retrasa cada vez más la primera consulta médica, cuando detecta que tiene problemas para quedar embarazada.

Fernando Neuspiller, director del IVI Buenos Aires, indicó que “ese incremento de la edad en Argentina es similar al de Europa y a otros países de Latinoamérica”.

Neuspiller sostuvo que “hay diversos factores que influyen en la postergación de la maternidad como la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral, la búsqueda del desarrollo profesional y personal y cambios en los hábitos de vida”. El especialista añadió que “también está relacionado con los datos que divulga la Organización Mundial de la Salud (OMS) acerca del período de adolescencia, que se habría extendido hasta los 25 años”.

Más factores. También incide “la influencia de una falsa percepción de las posibilidades reproductivas en la mujer, que no se plantea su edad biológica real en materia de fertilidad”, puntualizó.

Neuspiller señaló que “el rango de edad óptima para lograr un embarazo natural es entre los 20 y los 32 años y en la actualidad, eso se ha pospuesto para más allá de los 35 años”.

“Las parejas jóvenes –explicó- tienen una probabilidad de embarazo cercana al 25 por ciento por ciclo, mientras que en las parejas de alrededor de 40 años ese porcentaje cae a menos del 5 por ciento”.

Las advertencias. Para Rut Willner Dresdner, psicóloga y coordinadora del comité de ética del centro de fertilidad Fecunditas, “el aumento de la edad en parejas que buscan hijos tiene que ver a veces con un contexto que nos lleva a pensar que todo es posible”, pero advirtió que “no es pulsar un botón y ya”.

“Muchas mujeres no se plantean tener hijos o postergan la decisión y el imaginario social hace que piensen que se puede acceder tardíamente. Sí, es cierto, la ciencia ha dado muchas posibilidades, pero no es una cuestión automática”, dijo la profesional.

Según Willner Dresdner, “las nuevas técnicas han hecho que miles de parejas concreten el deseo de ser padres, pero hay que tomar conciencia de la opción que se ha tomado”.

“Si hay demora, la mujer o la pareja debe fortalecer su bienestar psicofísico para estar en las más óptimas condiciones posibles para atravesar un tratamiento”, explicó.

El desarrollo profesional y laboral y lograr una pareja estable, como valor para buscar un hijo, son algunos de los factores que retrasan la decisión. Después, ante la demora, puede aparecer el sufrimiento psíquico de quien “quiere y no puede”, un estado que empeora la adhesión al tratamiento.

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