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Ocio

Corazones contentos

Viviana Pozzebón tuvo su noche soñada en la presentación del primer disco de Tamboorbeat, su proyecto solista que arrancó con el pie derecho.

El sábado, Viviana Pozzebón tuvo su noche soñada en la presentación del primer disco de Tamboorbeat, su proyecto solista que arrancó con el pie derecho. Con un Teatro Real casi repleto, el show fue una cabal muestra de que cuando hay ideas que se sostienen en grupo, profesionalismo y talento, artistas locales pueden ofrecer espectáculos que nada tienen que envidiarle a puestas que llegan de afuera.

Después del estreno del clip de Mañana en el Abasto en la pantalla gigante dispuesta sobre el escenario comenzó el viaje que conduce Pozzebón, a bordo de su voz y su ritmo,  por distintas músicas folclóricas de todas partes del mundo.

Con una puesta que cuidó todos los detalles (en especial la iluminación), el concierto empezó con un mantra rítmico que puso el ambiente a punto para darle paso a Espíritu del agua, mientras los músicos iban sumándose a medida que se desandaba el repertorio del disco. Las visuales de Ciro del Barco completaban la pintura que bajaba de las tablas, y David Bedoya se lucía con un solo lúdico de cuatro en Yo no quiero salir de la montaña.

Por un momento el teatro fue una disco de gala con El pescador, el tema dance (con percusión de tracción a sangre) en el que Dj Flores cobra más protagonismo, y sobre el final, la Comparsa Afro de Unquillo se sumó para sacudir los tambores en Magalenha (la festiva canción del brasileño Carlinhos Brown) y Chambacú. Quedó claro que Pozzebón no canta por cantar, sino para dejar a los corazones contentos.

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